dimecres, 23 de desembre de 2009

Amsterdam en mi ventana

El día de hoy es igual al de ayer… la noche ha sido lluviosa, de madrugada la lluvia ha amainado y ahora de nuevo, sobre las once de la mañana, cae suave y desenfadada, triste pero ordenada.
El cielo apenas se intuye, una niebla poco densa nos envuelve y a pesar de poder ver con claridad los edificios inamovibles de Sabadell desde mi ventana, la ciudad parece moverse con lentitud, como si emigrara en busca de cobijo. No hay luz; el sol se ahoga entre tanta nube, nosotros entre tanta agua.

Decido, como hecho excepcional, levantar la persiana y la cortina y volver a la cama. Desde ella veo mi ciudad como nunca la había visto; se convierte lentamente en una masa gris, lluviosa… encuentro algo en el cenicero que decido reciclar y dejo mi mirada recorrer el paisaje desigual que se teje a partir de mi ventana…

Sin duda me he quedado dormido de nuevo.
Un suave ruido de fondo me anuncia que no estoy solo, parece un aspirador… serán los de la limpieza del hotel. A mi lado siento respirar profundamente, ella sigue dormida… es como una pantera dormitando sobre el árbol, su melena negra cae despeinada por su espalda, su pierna izquierda asoma entre las sábanas y sus tatuajes parecen jugar al escondite; ahora se ven, ahora no se ven.

Amsterdam Amsterdam… ciudad limpia y modélica, ambiciosa y cosmopolita. En medio de la cama encuentro un cenicero. Sigo el rastro y hallo colillas y ceniza; nada que pueda encender de nuevo. De repente me viene la ultima imagen de la noche; la pantera gimiendo bajo las garras de su macho. Apenas me muevo, no quiero que se despierte ¿Querrías tu despertar una pantera listillo? Miro por la ventana y veo una ciudad desigual dormitando bajo la lluvia, moviéndose a cámara lenta bajo dos ruedas de bicicleta. El encanto del silencio navega por la habitación, baila sobre la cama, me mira y se lanza para abrazarme… tras el abrazo siento que la oscuridad me envuelve.


Debo haberme quedado dormido. Sigue igual; lloviendo. Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana. Noto la ciudad algo extraña, como si no fuera ella… tengo una sensación como si Sabadell tuviera algo de Amsterdam… no lo entiendo…
¿Por qué será?