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dimarts, 27 d’abril del 2010

Requiem

La vida se me escurre cada noche.
La tristeza se afianza cada mañana de resaca.
La depresión no ceja en su lucha por hundirme.
El dolor se hace grande con cada remordimiento.
La mierda me ahoga en una nube densísima.
Las lágrimas ya no resbalan, caen a plomo.
Las caras se deforman y envejecen.
Las personas se vacían.
Las almas ya no emanan, solo absorben.
La música desafina y ensordece.
Las noticias son partes de guerra.
Los soldados no mueren, se suicidan.
El sol no brilla.
La luna no refleja.
La tibieza me envuelve en un manto negro.
Las sensaciones son opacas y no traslucen.
Los sentimientos versan sobre maldad.
El amor ya no vence las partidas.
La maldad gana enteros y pulgadas.

La vida se me oscurece cada noche.

dimecres, 24 de març del 2010

Primer día

Nunca son fáciles. Estas desubicado y un poco fuera de lugar. Miras alrededor en busca de alguien que conozcas pero nunca hay nadie. Te sientes observado pero es que realmente la gente te observa. Un soplo de aire frío recorre tu nuca y debes decirte a ti mismo que no existe tal soplo, que solo son nervios.
Nombres y caras, caras y nombres, apenas alcanzas a decir el tuyo una y otra vez que no eres capaz de procesar los de los demás. Es la liturgia del primer día.
Con una sonrisa saludas, besas, das la mano… solo espero que no me sude. Imagina la primera impresión que te llevarías de alguien si después de haberte dado la mano tuvieras que secártela con una toalla. El nuevo suda. Jaja.
Si tienes suerte han pensado en ti y te han buscado una mesa y un ordenador, probablemente la silla ya sea otro tema; si hay alguna libre será la peor de todas porque no hay nadie que no haya comprobado las sillas que quedaban libres antes de escoger la suya, por tanto prepárate a sufrir de espalda hasta que algún veterano abandone el barco.
Y luego está el trabajo. Nunca hay trabajo el primer día. Solo presentaciones y saludos que duran diez minutos a lo sumo. ¿Y que haces las otras 7 horas y 50 minutos? Si no sabes distraerte vas a necesitar mucha paciencia.

Lo mejor de todo es que solo hay un primer día… y acaba terminando.

dimecres, 23 de desembre del 2009

Amsterdam en mi ventana

El día de hoy es igual al de ayer… la noche ha sido lluviosa, de madrugada la lluvia ha amainado y ahora de nuevo, sobre las once de la mañana, cae suave y desenfadada, triste pero ordenada.
El cielo apenas se intuye, una niebla poco densa nos envuelve y a pesar de poder ver con claridad los edificios inamovibles de Sabadell desde mi ventana, la ciudad parece moverse con lentitud, como si emigrara en busca de cobijo. No hay luz; el sol se ahoga entre tanta nube, nosotros entre tanta agua.

Decido, como hecho excepcional, levantar la persiana y la cortina y volver a la cama. Desde ella veo mi ciudad como nunca la había visto; se convierte lentamente en una masa gris, lluviosa… encuentro algo en el cenicero que decido reciclar y dejo mi mirada recorrer el paisaje desigual que se teje a partir de mi ventana…

Sin duda me he quedado dormido de nuevo.
Un suave ruido de fondo me anuncia que no estoy solo, parece un aspirador… serán los de la limpieza del hotel. A mi lado siento respirar profundamente, ella sigue dormida… es como una pantera dormitando sobre el árbol, su melena negra cae despeinada por su espalda, su pierna izquierda asoma entre las sábanas y sus tatuajes parecen jugar al escondite; ahora se ven, ahora no se ven.

Amsterdam Amsterdam… ciudad limpia y modélica, ambiciosa y cosmopolita. En medio de la cama encuentro un cenicero. Sigo el rastro y hallo colillas y ceniza; nada que pueda encender de nuevo. De repente me viene la ultima imagen de la noche; la pantera gimiendo bajo las garras de su macho. Apenas me muevo, no quiero que se despierte ¿Querrías tu despertar una pantera listillo? Miro por la ventana y veo una ciudad desigual dormitando bajo la lluvia, moviéndose a cámara lenta bajo dos ruedas de bicicleta. El encanto del silencio navega por la habitación, baila sobre la cama, me mira y se lanza para abrazarme… tras el abrazo siento que la oscuridad me envuelve.


Debo haberme quedado dormido. Sigue igual; lloviendo. Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana. Noto la ciudad algo extraña, como si no fuera ella… tengo una sensación como si Sabadell tuviera algo de Amsterdam… no lo entiendo…
¿Por qué será?