La vida se me escurre cada noche.
La tristeza se afianza cada mañana de resaca.
La depresión no ceja en su lucha por hundirme.
El dolor se hace grande con cada remordimiento.
La mierda me ahoga en una nube densísima.
Las lágrimas ya no resbalan, caen a plomo.
Las caras se deforman y envejecen.
Las personas se vacían.
Las almas ya no emanan, solo absorben.
La música desafina y ensordece.
Las noticias son partes de guerra.
Los soldados no mueren, se suicidan.
El sol no brilla.
La luna no refleja.
La tibieza me envuelve en un manto negro.
Las sensaciones son opacas y no traslucen.
Los sentimientos versan sobre maldad.
El amor ya no vence las partidas.
La maldad gana enteros y pulgadas.
La vida se me oscurece cada noche.
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dimarts, 27 d’abril del 2010
diumenge, 3 de gener del 2010
2010
Cuando veo la fecha del año que empieza no puedo evitar pensar que se trata de un número que entraña algo enigmático. Seguro que muchas películas de ciencia ficción hablaban de ciudades como Los Ángeles en el 2010, también películas de anime dibujaban un Tokio futurista en el año 2010. Es un número que parece sacado del futuro.
Pues entonces digamos que el futuro ya ha llegado; estamos a punto de empezar a vivir el futuro, los sueños perdidos, las obligaciones atrasadas, los trabajos olvidados, los amigos desaparecidos… todo empieza de nuevo en esta especie de película futurista en la que nos encontramos. Si el planeta sigue degradándose vamos a tener que vivir bajo enormes mamparas de cristal, los combustibles fósiles desapareceran y nos moveremos con impulsos eléctricos y el sol abrasará tanto que nunca más podremos volver a la playa. Por tanto se nos acabaran las opciones de disfrutar de nuestro entorno. Siento que con cada árbol que muere desaparece un día de nuestra vejez, que con cada trozo de tierra que el mar ahoga desaparecen cientos de sueños de niños pequeños.
Miles de personas se confían y dejan que el azar les dibuje los caminos por los que seguir caminando. Yo soy de los que prefiere hacer camino al andar. Por tanto olvidaros de toda esa mierda de que el futuro será mejor, será más bonito… el futuro ya ha llegado, nosotros estamos viviendo en él y la prueba de ello la tenemos en que ya no está en nuestras manos escoger cómo y dónde viviremos dentro de unos años. Todas las cartas están echadas, toda la baraja ha sido marcada y solo nos queda dejar pasar mano tras mano hasta que creamos que nuestras cartas son mejores que las de nuestros rivales y para cuando lo apostemos todo y les demos la vuelta sobre el tapete confiando en el azar, caeremos en la cuenta de que fuimos engañados y que nunca seremos capaces de elegir nuestro futuro, pues ya estamos viviendo en él y las cartas que antes nos daban como ganador, ahora están en blanco y no tienen ningún valor.
2010
Pues entonces digamos que el futuro ya ha llegado; estamos a punto de empezar a vivir el futuro, los sueños perdidos, las obligaciones atrasadas, los trabajos olvidados, los amigos desaparecidos… todo empieza de nuevo en esta especie de película futurista en la que nos encontramos. Si el planeta sigue degradándose vamos a tener que vivir bajo enormes mamparas de cristal, los combustibles fósiles desapareceran y nos moveremos con impulsos eléctricos y el sol abrasará tanto que nunca más podremos volver a la playa. Por tanto se nos acabaran las opciones de disfrutar de nuestro entorno. Siento que con cada árbol que muere desaparece un día de nuestra vejez, que con cada trozo de tierra que el mar ahoga desaparecen cientos de sueños de niños pequeños.
Miles de personas se confían y dejan que el azar les dibuje los caminos por los que seguir caminando. Yo soy de los que prefiere hacer camino al andar. Por tanto olvidaros de toda esa mierda de que el futuro será mejor, será más bonito… el futuro ya ha llegado, nosotros estamos viviendo en él y la prueba de ello la tenemos en que ya no está en nuestras manos escoger cómo y dónde viviremos dentro de unos años. Todas las cartas están echadas, toda la baraja ha sido marcada y solo nos queda dejar pasar mano tras mano hasta que creamos que nuestras cartas son mejores que las de nuestros rivales y para cuando lo apostemos todo y les demos la vuelta sobre el tapete confiando en el azar, caeremos en la cuenta de que fuimos engañados y que nunca seremos capaces de elegir nuestro futuro, pues ya estamos viviendo en él y las cartas que antes nos daban como ganador, ahora están en blanco y no tienen ningún valor.
2010
dilluns, 11 de maig del 2009
Inauguración
Hay tantos tipos de rincones… los hay dentro de nuestra mente, dentro de nuestro corazón. Hay rincones en todos los lugares a los que vamos, los ay con encanto, los hay peligrosos, los hay desconocidos, los hay conocidos por muy pocos… Los hay visibles, o escondidos, los hay preciosos y también horribles. La cuestión es que por más que sepamos que hay rincones en todas partes, por más que lo intentemos, jamás los descubrirás todos.
Barcelona, como cualquier ciudad grande, guarda sus mejores postales, sus mejores restaurantes, sus mejores personas, en los rincones más inesperados o más escondidos. Cuando viajas al extranjero te das cuenta de ello, pues te sientas en un lugar agradable a mirar el mar y a gozar de esa sensación de felicidad inmensa que sientes al viajar. Recordarás para siempre ese momento, pero no me cabe duda que en algún lugar de ese mismo sitio hay un rincón mejor. En ocasiones quizás dos, como mucho tres en toda la vida, encontraremos alguno.
Hallaremos EL rincón. Habrá gente que nunca en su vida encontrarán ninguno, ni se acercaran siquiera… pero habrá otros que sí tendrán esa suerte. La fuerza de un rincón único reside en que al principio sientes que has acertado, que esto o aquello es magnífico. Con el paso de los años tu memoria nunca lo borrará, por más cosas que te sucedan, allí seguirá. Con extrañeza te preguntarás ¿Cómo puede ser que haya olvidado el nombre de ese pueblecito italiano que tanto nos gustó? ¿Cómo hemos podido olvidar el nombre de ese restaurante cariño?
En cambio EL rincón es eterno, es genial, es la información más valiosa para nuestro cerebro, aquella que mima con esmero y dedicación y que siempre cuidará la guardia real de las neuronas. Vestidas de riguroso negro, fuertes y musculadas, las mejor entrenadas, resistirán a los últimos envites del ejército alemán comandado por el General Alzheimer, sus batallas en el mar con los ejércitos británicos del Comandante Parkinson. EL rincón es como el último bastión de nuestro cerebro.
Nuestros movimientos, nuestra especie, nuestras acciones buscan esos rincones, buscan culminar un sueño, alcanzar la tranquilidad de haber encontrado el Dorado. Pero se equivoca. Nos equivocamos. La búsqueda del rincón es como la búsqueda de la felicidad, la grandeza y la sensación de al fin encontrar tan buscada felicidad no reside en la felicidad propiamente dicha, sino en el loco, travieso y enigmático camino que recorremos hacia ella.
La brutalidad, el éxtasis total de los rincones, el deseado sueño de encontrarlo reside en el largo camino que recorremos, en el arduo amor que entregamos durante la travesía, en todas y cada una de nuestras decisiones tomadas. Visto así, solo puedo desearte una cosa; ¡Qué tengas un buen camino!
albert
Barcelona, como cualquier ciudad grande, guarda sus mejores postales, sus mejores restaurantes, sus mejores personas, en los rincones más inesperados o más escondidos. Cuando viajas al extranjero te das cuenta de ello, pues te sientas en un lugar agradable a mirar el mar y a gozar de esa sensación de felicidad inmensa que sientes al viajar. Recordarás para siempre ese momento, pero no me cabe duda que en algún lugar de ese mismo sitio hay un rincón mejor. En ocasiones quizás dos, como mucho tres en toda la vida, encontraremos alguno.
Hallaremos EL rincón. Habrá gente que nunca en su vida encontrarán ninguno, ni se acercaran siquiera… pero habrá otros que sí tendrán esa suerte. La fuerza de un rincón único reside en que al principio sientes que has acertado, que esto o aquello es magnífico. Con el paso de los años tu memoria nunca lo borrará, por más cosas que te sucedan, allí seguirá. Con extrañeza te preguntarás ¿Cómo puede ser que haya olvidado el nombre de ese pueblecito italiano que tanto nos gustó? ¿Cómo hemos podido olvidar el nombre de ese restaurante cariño?
En cambio EL rincón es eterno, es genial, es la información más valiosa para nuestro cerebro, aquella que mima con esmero y dedicación y que siempre cuidará la guardia real de las neuronas. Vestidas de riguroso negro, fuertes y musculadas, las mejor entrenadas, resistirán a los últimos envites del ejército alemán comandado por el General Alzheimer, sus batallas en el mar con los ejércitos británicos del Comandante Parkinson. EL rincón es como el último bastión de nuestro cerebro.
Nuestros movimientos, nuestra especie, nuestras acciones buscan esos rincones, buscan culminar un sueño, alcanzar la tranquilidad de haber encontrado el Dorado. Pero se equivoca. Nos equivocamos. La búsqueda del rincón es como la búsqueda de la felicidad, la grandeza y la sensación de al fin encontrar tan buscada felicidad no reside en la felicidad propiamente dicha, sino en el loco, travieso y enigmático camino que recorremos hacia ella.
La brutalidad, el éxtasis total de los rincones, el deseado sueño de encontrarlo reside en el largo camino que recorremos, en el arduo amor que entregamos durante la travesía, en todas y cada una de nuestras decisiones tomadas. Visto así, solo puedo desearte una cosa; ¡Qué tengas un buen camino!
albert
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