Ahora que te has ido durante cinco días,
fumaré todos los cigarrillos que quiera y
donde quiera. Haré bollos y me los comeré
con mermelada y con tocino. Haré el vago. Seré
indulgente conmigo mismo. Pasearé por la playa sólo
si me apetece. Y me apetece, a solas y pensando en mis años jóvenes.
En las personas que entonces me amaron más allá de la razón.
Y en cómo yo las amé a ellas sobre todas las demás.
Excepto de una. ¡Estoy diciendo que haré todo
lo que quiera mientras estás fuera!
Pero hay una cosa que no haré.
No dormiré en nuestra cama sin ti.
No. No me apetece.
Dormiré ahí donde suelto una blasfemia si me apetece,
ahí donde duermo cuando estás fuera
y no puedo abrazarte como lo hago.
En el sofá roto de mi estudio
Raymond Carver (Todos nosotros)
dijous, 13 de maig del 2010
dilluns, 10 de maig del 2010
Una mañana de verano con Ray Carver [Concurso LV Epoemas]
El olor a café impregnaba la habitación.
Por la ventana mirábamos el repicar de las olas, intuíamos
verdades tras cada golpe de espuma sobre la roca, sentíamos
alivio por cada una de ellas que conseguía evitar su destino.
Nuestro silencio era nuestro velamen, el humo nuestros remos.
Ray desvió su mirada hacia la hoja en blanco. La pluma en alto.
De soslayo me miró como excusándose.
Me levanté y lo dejé escribir.
Albert Fabregat
Por la ventana mirábamos el repicar de las olas, intuíamos
verdades tras cada golpe de espuma sobre la roca, sentíamos
alivio por cada una de ellas que conseguía evitar su destino.
Nuestro silencio era nuestro velamen, el humo nuestros remos.
Ray desvió su mirada hacia la hoja en blanco. La pluma en alto.
De soslayo me miró como excusándose.
Me levanté y lo dejé escribir.
Albert Fabregat
divendres, 30 d’abril del 2010
Cuando la noche cae [Microrelato presentado en concurso CAMPER CITIES]
La noche siempre ha sido la más fiel compañera de la ciudad. Noche tras noche se abandonan, como amantes, a la pasión y el desenfreno… se conocen desde tiempos que ni tu ni yo somos capaces de imaginar y se conocen tan bien que nunca dejarán que nada les separe. El día hace ya mucho que pasó a ser una mera comparsa, algo necesario para que el reencuentro entre amantes al caer la noche sea aún más tórrido. Quién crea que la ciudad le es infiel, está en lo cierto.
Cuando paseo de noche por la ciudad, cuando la “sociedad” duerme, todo está en calma y si me esfuerzo puedo oír los susurros de los dos enamorados. La ciudad le pide más pasión y la noche que se entregue más, pero en el fondo son felices; se aman, se entienden, se conocen, se desean, se sinceran pero sobretodo, les encanta pasear una cerca de la otra, ambas cerca del mar y se dicen que lo suyo, lo que viven, será para siempre.
Albert Fabregat
Cuando paseo de noche por la ciudad, cuando la “sociedad” duerme, todo está en calma y si me esfuerzo puedo oír los susurros de los dos enamorados. La ciudad le pide más pasión y la noche que se entregue más, pero en el fondo son felices; se aman, se entienden, se conocen, se desean, se sinceran pero sobretodo, les encanta pasear una cerca de la otra, ambas cerca del mar y se dicen que lo suyo, lo que viven, será para siempre.
Albert Fabregat
dimarts, 27 d’abril del 2010
Requiem
La vida se me escurre cada noche.
La tristeza se afianza cada mañana de resaca.
La depresión no ceja en su lucha por hundirme.
El dolor se hace grande con cada remordimiento.
La mierda me ahoga en una nube densísima.
Las lágrimas ya no resbalan, caen a plomo.
Las caras se deforman y envejecen.
Las personas se vacían.
Las almas ya no emanan, solo absorben.
La música desafina y ensordece.
Las noticias son partes de guerra.
Los soldados no mueren, se suicidan.
El sol no brilla.
La luna no refleja.
La tibieza me envuelve en un manto negro.
Las sensaciones son opacas y no traslucen.
Los sentimientos versan sobre maldad.
El amor ya no vence las partidas.
La maldad gana enteros y pulgadas.
La vida se me oscurece cada noche.
La tristeza se afianza cada mañana de resaca.
La depresión no ceja en su lucha por hundirme.
El dolor se hace grande con cada remordimiento.
La mierda me ahoga en una nube densísima.
Las lágrimas ya no resbalan, caen a plomo.
Las caras se deforman y envejecen.
Las personas se vacían.
Las almas ya no emanan, solo absorben.
La música desafina y ensordece.
Las noticias son partes de guerra.
Los soldados no mueren, se suicidan.
El sol no brilla.
La luna no refleja.
La tibieza me envuelve en un manto negro.
Las sensaciones son opacas y no traslucen.
Los sentimientos versan sobre maldad.
El amor ya no vence las partidas.
La maldad gana enteros y pulgadas.
La vida se me oscurece cada noche.
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dimecres, 24 de març del 2010
Primer día
Nunca son fáciles. Estas desubicado y un poco fuera de lugar. Miras alrededor en busca de alguien que conozcas pero nunca hay nadie. Te sientes observado pero es que realmente la gente te observa. Un soplo de aire frío recorre tu nuca y debes decirte a ti mismo que no existe tal soplo, que solo son nervios.
Nombres y caras, caras y nombres, apenas alcanzas a decir el tuyo una y otra vez que no eres capaz de procesar los de los demás. Es la liturgia del primer día.
Con una sonrisa saludas, besas, das la mano… solo espero que no me sude. Imagina la primera impresión que te llevarías de alguien si después de haberte dado la mano tuvieras que secártela con una toalla. El nuevo suda. Jaja.
Si tienes suerte han pensado en ti y te han buscado una mesa y un ordenador, probablemente la silla ya sea otro tema; si hay alguna libre será la peor de todas porque no hay nadie que no haya comprobado las sillas que quedaban libres antes de escoger la suya, por tanto prepárate a sufrir de espalda hasta que algún veterano abandone el barco.
Y luego está el trabajo. Nunca hay trabajo el primer día. Solo presentaciones y saludos que duran diez minutos a lo sumo. ¿Y que haces las otras 7 horas y 50 minutos? Si no sabes distraerte vas a necesitar mucha paciencia.
Lo mejor de todo es que solo hay un primer día… y acaba terminando.
Nombres y caras, caras y nombres, apenas alcanzas a decir el tuyo una y otra vez que no eres capaz de procesar los de los demás. Es la liturgia del primer día.
Con una sonrisa saludas, besas, das la mano… solo espero que no me sude. Imagina la primera impresión que te llevarías de alguien si después de haberte dado la mano tuvieras que secártela con una toalla. El nuevo suda. Jaja.
Si tienes suerte han pensado en ti y te han buscado una mesa y un ordenador, probablemente la silla ya sea otro tema; si hay alguna libre será la peor de todas porque no hay nadie que no haya comprobado las sillas que quedaban libres antes de escoger la suya, por tanto prepárate a sufrir de espalda hasta que algún veterano abandone el barco.
Y luego está el trabajo. Nunca hay trabajo el primer día. Solo presentaciones y saludos que duran diez minutos a lo sumo. ¿Y que haces las otras 7 horas y 50 minutos? Si no sabes distraerte vas a necesitar mucha paciencia.
Lo mejor de todo es que solo hay un primer día… y acaba terminando.
diumenge, 3 de gener del 2010
2010
Cuando veo la fecha del año que empieza no puedo evitar pensar que se trata de un número que entraña algo enigmático. Seguro que muchas películas de ciencia ficción hablaban de ciudades como Los Ángeles en el 2010, también películas de anime dibujaban un Tokio futurista en el año 2010. Es un número que parece sacado del futuro.
Pues entonces digamos que el futuro ya ha llegado; estamos a punto de empezar a vivir el futuro, los sueños perdidos, las obligaciones atrasadas, los trabajos olvidados, los amigos desaparecidos… todo empieza de nuevo en esta especie de película futurista en la que nos encontramos. Si el planeta sigue degradándose vamos a tener que vivir bajo enormes mamparas de cristal, los combustibles fósiles desapareceran y nos moveremos con impulsos eléctricos y el sol abrasará tanto que nunca más podremos volver a la playa. Por tanto se nos acabaran las opciones de disfrutar de nuestro entorno. Siento que con cada árbol que muere desaparece un día de nuestra vejez, que con cada trozo de tierra que el mar ahoga desaparecen cientos de sueños de niños pequeños.
Miles de personas se confían y dejan que el azar les dibuje los caminos por los que seguir caminando. Yo soy de los que prefiere hacer camino al andar. Por tanto olvidaros de toda esa mierda de que el futuro será mejor, será más bonito… el futuro ya ha llegado, nosotros estamos viviendo en él y la prueba de ello la tenemos en que ya no está en nuestras manos escoger cómo y dónde viviremos dentro de unos años. Todas las cartas están echadas, toda la baraja ha sido marcada y solo nos queda dejar pasar mano tras mano hasta que creamos que nuestras cartas son mejores que las de nuestros rivales y para cuando lo apostemos todo y les demos la vuelta sobre el tapete confiando en el azar, caeremos en la cuenta de que fuimos engañados y que nunca seremos capaces de elegir nuestro futuro, pues ya estamos viviendo en él y las cartas que antes nos daban como ganador, ahora están en blanco y no tienen ningún valor.
2010
Pues entonces digamos que el futuro ya ha llegado; estamos a punto de empezar a vivir el futuro, los sueños perdidos, las obligaciones atrasadas, los trabajos olvidados, los amigos desaparecidos… todo empieza de nuevo en esta especie de película futurista en la que nos encontramos. Si el planeta sigue degradándose vamos a tener que vivir bajo enormes mamparas de cristal, los combustibles fósiles desapareceran y nos moveremos con impulsos eléctricos y el sol abrasará tanto que nunca más podremos volver a la playa. Por tanto se nos acabaran las opciones de disfrutar de nuestro entorno. Siento que con cada árbol que muere desaparece un día de nuestra vejez, que con cada trozo de tierra que el mar ahoga desaparecen cientos de sueños de niños pequeños.
Miles de personas se confían y dejan que el azar les dibuje los caminos por los que seguir caminando. Yo soy de los que prefiere hacer camino al andar. Por tanto olvidaros de toda esa mierda de que el futuro será mejor, será más bonito… el futuro ya ha llegado, nosotros estamos viviendo en él y la prueba de ello la tenemos en que ya no está en nuestras manos escoger cómo y dónde viviremos dentro de unos años. Todas las cartas están echadas, toda la baraja ha sido marcada y solo nos queda dejar pasar mano tras mano hasta que creamos que nuestras cartas son mejores que las de nuestros rivales y para cuando lo apostemos todo y les demos la vuelta sobre el tapete confiando en el azar, caeremos en la cuenta de que fuimos engañados y que nunca seremos capaces de elegir nuestro futuro, pues ya estamos viviendo en él y las cartas que antes nos daban como ganador, ahora están en blanco y no tienen ningún valor.
2010
dimecres, 23 de desembre del 2009
Amsterdam en mi ventana
El día de hoy es igual al de ayer… la noche ha sido lluviosa, de madrugada la lluvia ha amainado y ahora de nuevo, sobre las once de la mañana, cae suave y desenfadada, triste pero ordenada.
El cielo apenas se intuye, una niebla poco densa nos envuelve y a pesar de poder ver con claridad los edificios inamovibles de Sabadell desde mi ventana, la ciudad parece moverse con lentitud, como si emigrara en busca de cobijo. No hay luz; el sol se ahoga entre tanta nube, nosotros entre tanta agua.
Decido, como hecho excepcional, levantar la persiana y la cortina y volver a la cama. Desde ella veo mi ciudad como nunca la había visto; se convierte lentamente en una masa gris, lluviosa… encuentro algo en el cenicero que decido reciclar y dejo mi mirada recorrer el paisaje desigual que se teje a partir de mi ventana…
Sin duda me he quedado dormido de nuevo.
Un suave ruido de fondo me anuncia que no estoy solo, parece un aspirador… serán los de la limpieza del hotel. A mi lado siento respirar profundamente, ella sigue dormida… es como una pantera dormitando sobre el árbol, su melena negra cae despeinada por su espalda, su pierna izquierda asoma entre las sábanas y sus tatuajes parecen jugar al escondite; ahora se ven, ahora no se ven.
Amsterdam Amsterdam… ciudad limpia y modélica, ambiciosa y cosmopolita. En medio de la cama encuentro un cenicero. Sigo el rastro y hallo colillas y ceniza; nada que pueda encender de nuevo. De repente me viene la ultima imagen de la noche; la pantera gimiendo bajo las garras de su macho. Apenas me muevo, no quiero que se despierte ¿Querrías tu despertar una pantera listillo? Miro por la ventana y veo una ciudad desigual dormitando bajo la lluvia, moviéndose a cámara lenta bajo dos ruedas de bicicleta. El encanto del silencio navega por la habitación, baila sobre la cama, me mira y se lanza para abrazarme… tras el abrazo siento que la oscuridad me envuelve.
Debo haberme quedado dormido. Sigue igual; lloviendo. Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana. Noto la ciudad algo extraña, como si no fuera ella… tengo una sensación como si Sabadell tuviera algo de Amsterdam… no lo entiendo…
¿Por qué será?
El cielo apenas se intuye, una niebla poco densa nos envuelve y a pesar de poder ver con claridad los edificios inamovibles de Sabadell desde mi ventana, la ciudad parece moverse con lentitud, como si emigrara en busca de cobijo. No hay luz; el sol se ahoga entre tanta nube, nosotros entre tanta agua.
Decido, como hecho excepcional, levantar la persiana y la cortina y volver a la cama. Desde ella veo mi ciudad como nunca la había visto; se convierte lentamente en una masa gris, lluviosa… encuentro algo en el cenicero que decido reciclar y dejo mi mirada recorrer el paisaje desigual que se teje a partir de mi ventana…
Sin duda me he quedado dormido de nuevo.
Un suave ruido de fondo me anuncia que no estoy solo, parece un aspirador… serán los de la limpieza del hotel. A mi lado siento respirar profundamente, ella sigue dormida… es como una pantera dormitando sobre el árbol, su melena negra cae despeinada por su espalda, su pierna izquierda asoma entre las sábanas y sus tatuajes parecen jugar al escondite; ahora se ven, ahora no se ven.
Amsterdam Amsterdam… ciudad limpia y modélica, ambiciosa y cosmopolita. En medio de la cama encuentro un cenicero. Sigo el rastro y hallo colillas y ceniza; nada que pueda encender de nuevo. De repente me viene la ultima imagen de la noche; la pantera gimiendo bajo las garras de su macho. Apenas me muevo, no quiero que se despierte ¿Querrías tu despertar una pantera listillo? Miro por la ventana y veo una ciudad desigual dormitando bajo la lluvia, moviéndose a cámara lenta bajo dos ruedas de bicicleta. El encanto del silencio navega por la habitación, baila sobre la cama, me mira y se lanza para abrazarme… tras el abrazo siento que la oscuridad me envuelve.
Debo haberme quedado dormido. Sigue igual; lloviendo. Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana. Noto la ciudad algo extraña, como si no fuera ella… tengo una sensación como si Sabadell tuviera algo de Amsterdam… no lo entiendo…
¿Por qué será?
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