divendres, 30 d’abril del 2010

Cuando la noche cae [Microrelato presentado en concurso CAMPER CITIES]

La noche siempre ha sido la más fiel compañera de la ciudad. Noche tras noche se abandonan, como amantes, a la pasión y el desenfreno… se conocen desde tiempos que ni tu ni yo somos capaces de imaginar y se conocen tan bien que nunca dejarán que nada les separe. El día hace ya mucho que pasó a ser una mera comparsa, algo necesario para que el reencuentro entre amantes al caer la noche sea aún más tórrido. Quién crea que la ciudad le es infiel, está en lo cierto.
Cuando paseo de noche por la ciudad, cuando la “sociedad” duerme, todo está en calma y si me esfuerzo puedo oír los susurros de los dos enamorados. La ciudad le pide más pasión y la noche que se entregue más, pero en el fondo son felices; se aman, se entienden, se conocen, se desean, se sinceran pero sobretodo, les encanta pasear una cerca de la otra, ambas cerca del mar y se dicen que lo suyo, lo que viven, será para siempre.

Albert Fabregat

dimarts, 27 d’abril del 2010

Requiem

La vida se me escurre cada noche.
La tristeza se afianza cada mañana de resaca.
La depresión no ceja en su lucha por hundirme.
El dolor se hace grande con cada remordimiento.
La mierda me ahoga en una nube densísima.
Las lágrimas ya no resbalan, caen a plomo.
Las caras se deforman y envejecen.
Las personas se vacían.
Las almas ya no emanan, solo absorben.
La música desafina y ensordece.
Las noticias son partes de guerra.
Los soldados no mueren, se suicidan.
El sol no brilla.
La luna no refleja.
La tibieza me envuelve en un manto negro.
Las sensaciones son opacas y no traslucen.
Los sentimientos versan sobre maldad.
El amor ya no vence las partidas.
La maldad gana enteros y pulgadas.

La vida se me oscurece cada noche.

dimecres, 24 de març del 2010

Primer día

Nunca son fáciles. Estas desubicado y un poco fuera de lugar. Miras alrededor en busca de alguien que conozcas pero nunca hay nadie. Te sientes observado pero es que realmente la gente te observa. Un soplo de aire frío recorre tu nuca y debes decirte a ti mismo que no existe tal soplo, que solo son nervios.
Nombres y caras, caras y nombres, apenas alcanzas a decir el tuyo una y otra vez que no eres capaz de procesar los de los demás. Es la liturgia del primer día.
Con una sonrisa saludas, besas, das la mano… solo espero que no me sude. Imagina la primera impresión que te llevarías de alguien si después de haberte dado la mano tuvieras que secártela con una toalla. El nuevo suda. Jaja.
Si tienes suerte han pensado en ti y te han buscado una mesa y un ordenador, probablemente la silla ya sea otro tema; si hay alguna libre será la peor de todas porque no hay nadie que no haya comprobado las sillas que quedaban libres antes de escoger la suya, por tanto prepárate a sufrir de espalda hasta que algún veterano abandone el barco.
Y luego está el trabajo. Nunca hay trabajo el primer día. Solo presentaciones y saludos que duran diez minutos a lo sumo. ¿Y que haces las otras 7 horas y 50 minutos? Si no sabes distraerte vas a necesitar mucha paciencia.

Lo mejor de todo es que solo hay un primer día… y acaba terminando.

diumenge, 3 de gener del 2010

2010

Cuando veo la fecha del año que empieza no puedo evitar pensar que se trata de un número que entraña algo enigmático. Seguro que muchas películas de ciencia ficción hablaban de ciudades como Los Ángeles en el 2010, también películas de anime dibujaban un Tokio futurista en el año 2010. Es un número que parece sacado del futuro.

Pues entonces digamos que el futuro ya ha llegado; estamos a punto de empezar a vivir el futuro, los sueños perdidos, las obligaciones atrasadas, los trabajos olvidados, los amigos desaparecidos… todo empieza de nuevo en esta especie de película futurista en la que nos encontramos. Si el planeta sigue degradándose vamos a tener que vivir bajo enormes mamparas de cristal, los combustibles fósiles desapareceran y nos moveremos con impulsos eléctricos y el sol abrasará tanto que nunca más podremos volver a la playa. Por tanto se nos acabaran las opciones de disfrutar de nuestro entorno. Siento que con cada árbol que muere desaparece un día de nuestra vejez, que con cada trozo de tierra que el mar ahoga desaparecen cientos de sueños de niños pequeños.

Miles de personas se confían y dejan que el azar les dibuje los caminos por los que seguir caminando. Yo soy de los que prefiere hacer camino al andar. Por tanto olvidaros de toda esa mierda de que el futuro será mejor, será más bonito… el futuro ya ha llegado, nosotros estamos viviendo en él y la prueba de ello la tenemos en que ya no está en nuestras manos escoger cómo y dónde viviremos dentro de unos años. Todas las cartas están echadas, toda la baraja ha sido marcada y solo nos queda dejar pasar mano tras mano hasta que creamos que nuestras cartas son mejores que las de nuestros rivales y para cuando lo apostemos todo y les demos la vuelta sobre el tapete confiando en el azar, caeremos en la cuenta de que fuimos engañados y que nunca seremos capaces de elegir nuestro futuro, pues ya estamos viviendo en él y las cartas que antes nos daban como ganador, ahora están en blanco y no tienen ningún valor.

2010

dimecres, 23 de desembre del 2009

Amsterdam en mi ventana

El día de hoy es igual al de ayer… la noche ha sido lluviosa, de madrugada la lluvia ha amainado y ahora de nuevo, sobre las once de la mañana, cae suave y desenfadada, triste pero ordenada.
El cielo apenas se intuye, una niebla poco densa nos envuelve y a pesar de poder ver con claridad los edificios inamovibles de Sabadell desde mi ventana, la ciudad parece moverse con lentitud, como si emigrara en busca de cobijo. No hay luz; el sol se ahoga entre tanta nube, nosotros entre tanta agua.

Decido, como hecho excepcional, levantar la persiana y la cortina y volver a la cama. Desde ella veo mi ciudad como nunca la había visto; se convierte lentamente en una masa gris, lluviosa… encuentro algo en el cenicero que decido reciclar y dejo mi mirada recorrer el paisaje desigual que se teje a partir de mi ventana…

Sin duda me he quedado dormido de nuevo.
Un suave ruido de fondo me anuncia que no estoy solo, parece un aspirador… serán los de la limpieza del hotel. A mi lado siento respirar profundamente, ella sigue dormida… es como una pantera dormitando sobre el árbol, su melena negra cae despeinada por su espalda, su pierna izquierda asoma entre las sábanas y sus tatuajes parecen jugar al escondite; ahora se ven, ahora no se ven.

Amsterdam Amsterdam… ciudad limpia y modélica, ambiciosa y cosmopolita. En medio de la cama encuentro un cenicero. Sigo el rastro y hallo colillas y ceniza; nada que pueda encender de nuevo. De repente me viene la ultima imagen de la noche; la pantera gimiendo bajo las garras de su macho. Apenas me muevo, no quiero que se despierte ¿Querrías tu despertar una pantera listillo? Miro por la ventana y veo una ciudad desigual dormitando bajo la lluvia, moviéndose a cámara lenta bajo dos ruedas de bicicleta. El encanto del silencio navega por la habitación, baila sobre la cama, me mira y se lanza para abrazarme… tras el abrazo siento que la oscuridad me envuelve.


Debo haberme quedado dormido. Sigue igual; lloviendo. Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana. Noto la ciudad algo extraña, como si no fuera ella… tengo una sensación como si Sabadell tuviera algo de Amsterdam… no lo entiendo…
¿Por qué será?

divendres, 30 d’octubre del 2009

SinSentido

http://www.youtube.com/watch?v=g43Ozj5zmVc

Ay cuerpo
Cuerpesito mío
Que caña te metío
En estos años
Que llevo
De camino perdío



Atrás quedamos, polvo somos y en cierta forma nunca estuvimos aquí.
La libertad no existió; solo tuvimos un campo de minas. Lo vivimos al límite; cada minuto una sensación, cada día una nueva aventura, cada viaje como el último y cada beso como el primero.

Pasos agigantados, alocados, sin sentido. En busca del Dorado siempre; a pecho descubierto y dispuesto a morir por un instante de poder tomar una decisión y sentir que somos dueños de nuestra vida.

El cuerpesito… el envoltorio que todo lo sufre… pero que todo lo aguanta. No sabéis cuánto he visto llevarlo al extremo.
Pero atrás solo quedan desiertos ¿Dónde estabas? El humo ennegrecido no me deja ver los recuerdos ¿Qué hay tras nuestro cuando nos atrevemos a pararnos y mirar atrás? Solo llanura, viento siseante y un sol que abrasa.

Y te vas, me voy yo; nos vamos todos. Y no quedará nada tras nuestros pasos.
Llanura, viento y un sol que abrasa. Pero habrá valido la pena.

dijous, 8 d’octubre del 2009

Motivaciones Viajeras

No hay más motivo para querer viajar que la sencilla concepción de poder ver mundo, crecer al ritmo que descubres los rincones del planeta en el que vives.
No se trata de llegar tras tu viaje y contarle a todo aquel que te pide la hora que estuviste allí o aquí, lo mucho que ligaste (o más bien pagaste), lo que sufriste y lo Robinson que te has vuelto. No se trata de comprar objetos y máscaras que colgar de las paredes de tu loft minimalista estilo Bauhaus, ni siquiera se trata de subir dos mil fotos en facebook sin restricción de acceso para convertirte de repente en el más popular y clickado.

Se trata del viaje interior que desarrollas, de la riqueza de espíritu que alcanzas. Viajar también trata sobre conocerse a uno mismo ante nuevas situaciones, testar tus capacidades de supervivencia, ver como nos comportamos ante la naturaleza más salvaje o ante la marea urbana de miles de motocicletas que te rodea en el sudeste asiático. La gente habla de peligrosidad de países no desarollados, o incluso no europeos. Hablan de los robos y del desamparo que puedes sentir por parte de las autoridades en un lugar tan lejano. Sinceramente, el único lugar donde me han robado ha sido en Amsterdam... así que Europa no es tan segura.
Los timos, robos, tomaduras de pelo, engaños y mentiras están igual de extendidos allí que como lo están aquí. Disfrázate de guiri; ponte calcetines blancos y chanclas y sal a pasear por Barcelona. Pasea por las ramblas, paga 15€ por una mierda de museo de cera, siéntate en una taverna vasca en la que no trabaja ningún vasco, y pidete ocho pinchos por 20€, pregúntale a un nigeriano por hachís y prepárate a fumar neumático. Olvida tu bolsa en la Plaza Real y siéntate a observar como todo el cotolengo se da de hostias para ayudarte a encontrarlo. No hagamos demagogia; digamos que tanto el despistado, como el ingenuo, como el tonto lo es en casa y fuera de ella.

Trato de ser objetivo cuando afirmo que el alma humana está necesitada de sentimientos, reacciones y experiencias relacionadas con lugares fuera de su habitat natural y social. Todo el mundo recuerda aquella vez especial que con unos amigos subió al Aneto o aquella semana inolvidable en el Caribe con una chica... claro tonto me diréis, lo recuerdas porque son viajes... pero no se trata de eso, porque has olvidado con facilidad la vez que viajaste a Frankfurt dos noches por trabajo, o aquella vez que fuiste a Toledo a ver un cliente... eso también fue un viaje y lo has olvidado... Recuerdas cosas asociadas a un cambio de entorno, a un cambio de abanico, donde tus decisiones se convierten en lanzamientos al aire a cara o cruz. Mierda de sociedad occidental! Han conseguido someter casi todos los instintos más profundamente animales del hombre. Estoy seguro que luchan también por enterrar el sexual, y lo lograrán cuando consigan la fecundación de óvulos artificiales, entonces empezarán con lo malo que es copular, bla, bla...

No se trata de viajar porque sí, sino de pensar un lugar, interesarte, informarte levemente; un breve vistazo de pie en una librería a una guía servirá, descubrir que puede llegar a interesarte y embarcarte en ello, ser valiente y recorrer 15.000 km o sólo 1.000 km. en busca del choque cultural, en busca de la forzosa adaptación a su alimentación, la obligada asunción de sus costumbres. Sobretodo se trata de dejar en casa los miedos... y más que los miedos, las manías.

Si consigues dejar toda tu mierda en casa, no llevar ningún prejuicio en la mochila, te puedo asegurar que, cuando vuelves, entras en tu habitación y allí donde esperabas encontrar toda tu mierda, ya no queda nada. Todas esas tonterías han desaparecido. Te prometo que andaras mucho más liviano, más seguro... más seguro de ti mismo

fabre